✨︎ Resumen (TL;DR):
- Anthropic estima que modelos pequeños podrían alcanzar a finales de 2026 la capacidad de replicarse entre dispositivos conectados.
- Las pruebas repartieron Gemma4-26B-A4B entre 15 Android TV y llevaron a GLM-5.2 a ocho nodos en cuatro de cinco intentos, bajo condiciones controladas.
- Kimwolf ya reúne aproximadamente 2 millones de dispositivos Android; el antecedente de Mirai remedió 92 % de las infecciones en 14 días mediante cuarentena y avisos.
Anthropic advirtió que los modelos pequeños de inteligencia artificial podrían alcanzar a finales de 2026 la capacidad necesaria para replicarse entre dispositivos conectados, si mantienen su ritmo de mejora. La empresa plantea una amenaza distribuida: copias capaces de operar en equipos domésticos y difíciles de detener porque no tendrían un punto central de apagado. Las pruebas descritas todavía no muestran un replicador completo fuera del control humano.
Un gusano informático es un programa que se copia entre máquinas sin intervención humana. En el escenario descrito por Anthropic, también transportaría el modelo de IA que necesita para funcionar y adaptarse a distintos equipos. Una botnet es la red de dispositivos comprometidos que un atacante utiliza para sus operaciones.

Ejecutar un modelo no demuestra su propagación
El informe, publicado el 12 de octubre de 2026, presenta dos pruebas separadas. Una demostración reunió 15 dispositivos Android TV, que ejecutaron conjuntamente Gemma4-26B-A4B. El resultado acreditó la posibilidad de repartir el procesamiento de un modelo entre equipos baratos.
En otra prueba, GLM-5.2 alcanzó los ocho nodos de una red controlada en cuatro de cinco intentos. El acceso estaba simplificado y carecía de autenticación. GLM-5.2 funcionaba en un servidor separado, mientras en los nodos instalaba otro modelo, Llama3.1-8B.
Esta configuración mide la capacidad para organizar la propagación bajo condiciones más favorables que las de un ataque real. No equivale a un replicador fuera de control humano. Anthropic aclara que todavía no cuenta con uno completo.
La proyección para finales de 2026 supone que modelos suficientemente pequeños alcancen esa competencia. Anthropic usa un índice general de capacidades como referencia indirecta, por lo que el plazo es aproximado. Sus estimaciones describen una expansión lenta, del orden de días.
Los dispositivos conectados ya sostienen botnets
Cloudflare calcula que Kimwolf reúne aproximadamente 2 millones de dispositivos Android en todo el mundo, incluidos equipos de streaming y celulares. La red los utiliza para ataques de denegación de servicio y otras actividades maliciosas.
Los dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) suelen recibir pocas actualizaciones, permanecer encendidos y pasar largos periodos sin supervisión, según Cloudflare. Algunos conservan credenciales predeterminadas. Así, pueden seguir funcionando aparentemente con normalidad mientras el malware opera en segundo plano.
Este es el problema inmediato: hay aparatos conectados cuya seguridad ya resulta insuficiente frente al malware convencional. La adaptación a hardware diverso que Anthropic atribuye a la IA ampliaría las posibilidades de aprovecharlos.
La contención también depende del proveedor de internet
Mirai ofrece un precedente concreto. Un trabajo presentado en NDSS 2019 combinó observación y un ensayo aleatorizado con 220 consumidores afectados. El estudio encontró que poner en cuarentena las conexiones infectadas y avisar a sus propietarios permitió remediar 92 % de las infecciones en 14 días.
Los avisos enviados únicamente por correo electrónico no mostraron un efecto observable frente al grupo de control. El trabajo también registró dificultades prácticas: algunos usuarios intentaban limpiar su computadora con antivirus aunque el equipo comprometido fuera otro dispositivo.
Los autores señalaron que extender la cuarentena a gran escala chocaba con los débiles incentivos de los proveedores de internet. Ese resultado corresponde a Mirai, así que su eficacia frente a replicadores de IA sigue pendiente de evaluación.
El precedente coloca a los proveedores de internet entre los actores que podrían contener una propagación distribuida, junto con los propietarios de los aparatos afectados. Anthropic pide reforzar los sistemas y preparar respuestas para amenazas persistentes y distribuidas.
