✨︎ Resumen (TL;DR):
- Estados Unidos y otros 16 países respaldaron el 4 de octubre de 2026 la Visión de Kioto para impulsar la IA en la investigación científica.
- La declaración propone ampliar el acceso a datos, infraestructura de cómputo e instalaciones experimentales, además de revisar los esquemas de financiamiento.
- El documento no fija montos ni plazos de implementación, y pide investigación reproducible, transparente y con revisión por pares imparcial.
Estados Unidos y otros 16 países respaldaron el 4 de octubre de 2026 la Visión de Kioto para impulsar la inteligencia artificial en la investigación científica. La Casa Blanca anunció la declaración durante el foro Science and Technology in Society, en Japón; el documento propone ampliar el acceso a herramientas y revisar cómo se financia la ciencia, sin asignar montos ni fijar un calendario de implementación.
Michael Kratsios, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, encabezó la iniciativa. Entre los países adherentes figuran Argentina, Chile, Japón, Alemania y Reino Unido.

El nombre “Super Intelligence” no cambia la definición legal
El documento emplea la expresión inglesa “Super Intelligence” y las siglas SI. El nombre tiene un antecedente inmediato: la orden ejecutiva que Donald Trump firmó el 29 de septiembre para sustituir “Artificial Intelligence” y AI en las comunicaciones del Poder Ejecutivo estadounidense, hasta donde lo permita la ley.
Para aplicar el cambio, la sección 3 de esa orden conserva como referencia la definición legal existente de inteligencia artificial. Por sí sola, la nueva denominación no acredita que los sistemas hayan adquirido capacidades superiores a las humanas.
La orden concede 60 días al asesor presidencial de ciencia y tecnología para presentar una propuesta legislativa de definición federal. También exime de modificaciones a las regulaciones, contratos y documentos históricos ya emitidos.
La propuesta revisa experimentos y financiamiento
La Visión de Kioto alienta a analizar grandes conjuntos de conocimiento y a construir, con IA, modelos más fieles de sistemas físicos y biológicos. El comunicado también plantea que la IA permitirá realizar experimentos autónomos a gran escala.
El texto no identifica una plataforma compartida ni un calendario de despliegue. En materia de financiamiento, enumera apoyos de larga duración, subvenciones rápidas y premios o desafíos.
Los ministros alientan a poner a prueba instituciones que concedan distintos niveles de autonomía y recursos a los investigadores. La propuesta también incorpora la metaciencia.
Metaciencia es un campo de estudio empírico que analiza cómo se realiza, organiza y financia la investigación. La declaración la incorpora para evaluar los métodos de apoyo científico, en vez de dar por hecho que una nueva estructura producirá mejores resultados.
En Estados Unidos, la NSF ya había presentado una aplicación de este enfoque. En un mensaje del 10 de septiembre, Brian Stone, quien desempeña las funciones de director de la agencia, explicó que su nueva Oficina de Metaciencia evaluará las iniciativas para ampliar las que funcionen y retirar las que fallen.
La agencia también planteó ajustar la estructura de cada apoyo a la naturaleza del trabajo financiado.
Más acceso, con controles para la investigación
Los países expresan su intención de ampliar el acceso a datos, infraestructura de cómputo e instalaciones experimentales. También alientan la formación práctica y los programas doctorales conjuntos para quienes operan instrumentos científicos.
El texto reclama una investigación reproducible y transparente, con revisión por pares imparcial. Pide comunicar errores e incertidumbre, además de reconocer el valor de los resultados negativos o nulos.
El apartado final sitúa la aplicación de estos objetivos en los sistemas científicos nacionales. Ahí los ministros buscan realizar la agenda acordada, aunque la declaración no asigna montos ni cuotas por país y tampoco fija plazos de implementación.
