✨︎ Resumen (TL;DR):
- NASA busca un reactor para suministrar electricidad cerca del polo sur lunar en diciembre de 2030; Rusia proyecta una instalación para 2036 vinculada a una estación con China.
- El plan de Estados Unidos exige 20 kilovatios eléctricos durante al menos cinco años en la superficie lunar.
- La fisión permitiría mantener equipos durante la oscuridad lunar, pero el transporte y la instalación deben cumplir reglas de seguridad y acceso.
Estados Unidos busca un reactor y Rusia proyecta otro para sostener futuras bases en la Luna cuando la luz solar no alcance; el proyecto ruso está vinculado a una estación que planea con China. La NASA apunta a diciembre de 2030 para su sistema cerca del polo sur, mientras la instalación rusa tiene como fecha prevista 2036. El requisito estadounidense exige al menos 20 kilovatios eléctricos durante cinco años.
Un reactor de potencia lunar es un sistema que suministra electricidad en la superficie de la Luna para mantener equipos e infraestructura durante periodos sin luz solar.

La noche lunar obliga a resolver el suministro
En gran parte de la superficie lunar, los periodos de luz y oscuridad duran alrededor de dos semanas terrestres cada uno. La NASA explica que los polos reciben más iluminación, pero también tienen intervalos de oscuridad y zonas dentro de cráteres donde el Sol nunca llega.
Un suministro continuo permitiría mantener equipos y actividades durante esos periodos. El almacenamiento y la distribución también forman parte del problema energético. La fisión ofrece una opción para los lugares donde la generación solar resulta insuficiente.
NASA fija 20 kilovatios durante cinco años
Un reportaje de The New York Times publicado el 4 de octubre de 2026 informó que la NASA busca tener listo para diciembre de 2030 un reactor que suministre electricidad cerca del polo sur lunar.
La investigación de Selam Gebrekidan, reproducida por Business Standard, detalla que la agencia pidió a contratistas, a finales de agosto, prepararse para construir un reactor capaz de soportar el viaje espacial y funcionar sin mantenimiento en el entorno lunar.
El memorando de la Casa Blanca del 14 de abril de 2026 establece que los reactores de potencia intermedia deben proporcionar al menos 20 kilovatios eléctricos durante al menos cinco años en la superficie lunar. También pide una variante lista para lanzarse en 2030. Esos requisitos todavía deben demostrarse mediante hardware y pruebas.
La NASA prevé un ensayo espacial previo con Space Reactor-1 Freedom, cuyo lanzamiento hacia Marte apunta a finales de 2028. La página oficial de la misión indica que sus resultados servirán para Lunar Reactor-1. Volar primero un reactor permite comprobar la tecnología sin añadir la dificultad de un alunizaje.
Space Reactor-1 Freedom probará propulsión nuclear eléctrica. El reactor lunar tendrá otra tarea: suministrar energía en la superficie.
Rusia vincula su central a una estación con China
El proyecto ruso incluye un contrato con la empresa aeroespacial Lavochkin. Reuters informó el 24 de diciembre de 2025 que Roscosmos había encargado una central para abastecer vehículos, un observatorio y la infraestructura de la Estación Internacional de Investigación Lunar, proyectada con China.
Rusia prevé esa instalación para 2036. El plan la integra con una estación que necesitaría electricidad para mantener sus vehículos, su observatorio y el resto de la infraestructura durante los periodos de oscuridad.
El salto de un rover a una base
La NASA describe el generador de radioisótopos MMRTG empleado en Perseverance con una potencia de unos 110 vatios eléctricos.
Frente a esa cifra, 20 kilovatios equivalen a 20,000 vatios, unas 180 veces la potencia del MMRTG. La comparación aritmética dimensiona el salto entre abastecer un rover y desarrollar un sistema para infraestructura lunar.
Transportar un reactor plantea riesgos
Los países planean activar sus reactores una vez que lleguen a la Luna. Edwin Lyman, responsable de seguridad nuclear de la Union of Concerned Scientists, advirtió sobre el riesgo de sumar tecnología nuclear a la competencia espacial. Una falla durante el transporte podría dispersar material radiactivo.
Los principios sobre fuentes nucleares espaciales aprobados por la Asamblea General de la ONU en 1992 contemplan evaluaciones de seguridad para todas las fases de la misión, incluidos el lanzamiento, la plataforma y el reactor. También prevén publicar los resultados antes del despegue.
El Tratado del Espacio Exterior de 1967 agrega reglas para la superficie lunar:
- Artículo I: reconoce el acceso a todas las áreas de los cuerpos celestes.
- Artículo II: impide la apropiación nacional mediante soberanía, uso u ocupación.
- Artículo VIII: conserva la propiedad y el control de los objetos espaciales.
- Artículo IX: exige evitar la contaminación perjudicial y prevé consultas internacionales ante posibles interferencias dañinas con las actividades de otros Estados.
- Artículo XII: contempla visitas a instalaciones con reciprocidad, aviso previo y precauciones de seguridad.
Leídos juntos, esos artículos distinguen el control de una instalación de la apropiación del terreno que ocupa.
La electricidad continua ampliaría las actividades que una base puede sostener durante la oscuridad lunar. Llevar esa capacidad a la superficie exige comprobar el funcionamiento del reactor y coordinar su instalación con las obligaciones de seguridad y acceso que ya acompañan la exploración espacial.
