✨︎ Resumen (TL;DR):
- Dar aceite de oliva 15 minutos antes de una solución de glucosa redujo el aumento de azúcar en sangre a los 15 y 30 minutos.
- Los ratones recibieron 5 mililitros de aceite por kilogramo; la diferencia también apareció durante la primera hora, pero no a los 120 minutos.
- El equipo vinculó la respuesta con un vaciamiento gástrico más lento y con señales de glucagón, GLP-1 y nervio vago. El protocolo no se ha probado en personas.
Un equipo con participación de la Universidad de Kioto encontró que administrar aceite de oliva a ratones 15 minutos antes de una solución de glucosa redujo el pico inicial de azúcar en sangre de los animales. El resultado se relacionó con un vaciamiento gástrico más lento, pero los grupos no mostraron diferencias en la medición de 120 minutos. Falta comprobar si el mismo protocolo funciona en personas y no establece una pauta para tratar la diabetes.
El estudio se publicó el 8 de octubre de 2026 en Diabetes. Su informe técnico separa dos resultados: el aumento inicial de glucosa y la exposición acumulada durante las dos horas de seguimiento.

El efecto apareció durante la primera hora
Después de un ayuno, los investigadores compararon tres secuencias: agua seguida de glucosa, aceite de oliva seguido de glucosa y glucosa seguida de aceite. Separaron cada administración por 15 minutos.
En los animales, la dosis de aceite fue de 5 mililitros por kilogramo de peso corporal. El grupo que recibió la grasa primero registró menos glucosa en sangre a los 15 y 30 minutos.
La diferencia también redujo el área bajo la curva durante la primera hora. Esa medida resume la exposición a la glucosa a lo largo del tiempo. Sin embargo, en la medición de 120 minutos no se detectaron diferencias entre los grupos.
Para estimar la velocidad del vaciamiento del estómago, el equipo midió cuánto tardaba en aparecer en la sangre el acetaminofén administrado por vía oral.
Hormonas y nervios frenaron el vaciamiento
El vaciamiento gástrico es un proceso que determina la velocidad con que el contenido del estómago pasa al intestino. Según la explicación de la Universidad de Kioto, administrar la grasa antes de la glucosa aumentó la secreción temprana de glucagón y GLP-1, dos hormonas que participaron en el freno de ese movimiento.
Bloquear una sola de esas vías conservó buena parte del efecto. Cuando el equipo bloqueó ambas, la reducción de glucosa se debilitó. Interrumpir las señales del nervio vago también atenuó la respuesta, lo que apunta a una coordinación entre las señales hormonales y el sistema nervioso.
La respuesta se mantuvo en modelos animales de diabetes tipo 2 y de deficiencia grave de insulina. El resultado, sin embargo, corresponde a animales que recibieron grasa y glucosa en el experimento, no a pacientes que consumieron una comida habitual.
Los estudios en personas evaluaron otra estrategia
Una revisión sistemática de investigadores de Queen’s University Belfast, publicada en abril de 2026 en Endocrinology, Diabetes & Metabolism, reunió seis estudios con 144 participantes. La mayoría encontró aumentos menores de glucosa cuando los carbohidratos se consumían al final de la comida, aunque la certeza de la evidencia fue baja y los diseños variaron.
La revisión distingue entre cambiar el orden de los alimentos dentro de una misma comida y añadir nutrientes antes de comer. Excluyó estudios de suplementos o alimentos administrados por separado como carga previa.
La diferencia importa: añadir aceite implica un aporte adicional de calorías, mientras que reorganizar una comida conserva sus componentes. Por eso, los resultados clínicos sobre el orden de los alimentos no validan por sí solos el protocolo usado en los ratones.
El hallazgo ofrece una explicación fisiológica para seguir investigando, pero no una instrucción de consumo para tratar la diabetes. El equipo de Kioto también estudia cómo administrar proteínas antes de comer modifica las hormonas digestivas, el vaciamiento gástrico y la cantidad de alimento ingerido.
El dato pendiente sigue siendo la prueba en personas. Por ahora, el estudio muestra un pico inicial de glucosa más bajo en ratones, sin una diferencia detectable en la exposición durante las dos horas de seguimiento.
