Estudio global: mujeres reportan más dolor en 11 zonas

Estudio global: mujeres reportan más dolor en 11 zonas

Un estudio con 6,125,459 participantes en 118 países halló más dolor reportado por mujeres en 11 zonas.

Por Humberto Toledo el 9 de octubre del 2026 a las 4:09 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un análisis internacional comparó datos de dolor autoidentificado de 6,125,459 participantes en 118 países.
  • Las mujeres reportaron más dolor que los hombres en 11 zonas del cuerpo; la espalda registró una diferencia de 40%.
  • Las posibles explicaciones podrían combinar factores biológicos y sociales, pero el estudio no identifica un mecanismo universal ni aborda únicamente el dolor crónico.

Un estudio publicado en Nature Medicine, basado en los reportes de dolor autoidentificado de 6,125,459 participantes en 118 países, encontró que las mujeres reportan sistemáticamente más dolor que los hombres en 11 zonas del cuerpo. La espalda mostró la mayor diferencia, de 40% en comparación con los hombres. Los resultados podrían orientar enfoques diferenciados para prevenir y atender el dolor a lo largo de la vida, aunque el análisis aborda el dolor en general y no únicamente el dolor crónico.

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La diferencia aparece en 11 zonas

El estudio analizó datos de dolor autoidentificado de 6,125,459 participantes en 118 países. En promedio, las mujeres reportaron más dolor que los hombres pese a las variaciones entre los casos. Los resultados publicados en Nature Medicine señalan que la diferencia apareció en estas 11 zonas:

  • Cabeza
  • Cara
  • Cuello y hombros
  • Manos y muñecas
  • Codos
  • Pies y tobillos
  • Rodillas
  • Pecho
  • Espalda
  • Abdomen
  • Caderas

La espalda registró la mayor brecha, con una diferencia de 40% frente a los hombres. El dato describe la distancia entre los reportes de ambos grupos, mientras que las causas de esa diferencia todavía no están completamente claras.

Factores biológicos y sociales

Matt Fillingim, doctor en filosofía e investigador postdoctoral en la Universidad McGill de Montreal, Canadá, y uno de los autores del estudio, señaló que las causas precisas no están completamente claras ni identificadas. La diferencia podría deberse a factores combinados:

“La diferencia probablemente refleja una combinación de factores biológicos y sociales, incluyendo las hormonas sexuales, la función inmunológica, el procesamiento del dolor por el sistema nervioso, el estrés, las cargas reproductivas, la exposición laboral, el uso de los servicios de salud y las diferencias en la forma en que se reportan los síntomas”, declaró.

Fillingim también aludió a estudios previos del profesor Jeffrey Mogil, PhD, FCAHS, FRSC, de la Universidad McGill, “que muestran en modelos animales que machos y hembras pueden activar diferentes vías inmunitarias en la hipersensibilidad al dolor”.

Según la referencia citada, las diferencias entre sexos se observan tanto en humanos como en animales de distintas especies.

Fillingim añadió: “Lo que destacó en nuestro estudio (reciente) es que la diferencia (del dolor reportado entre sexos) se presentó en las 11 zonas corporales, aunque la magnitud de la diferencia varió considerablemente según el tipo de dolor, lo que sugiere, una vez más, que es improbable que exista un mecanismo universal”.

El alcance: dolor general, no solo crónico

La Dra. Shuchita Garg, profesora asociada de medicina clínica en el Departamento de Anestesia/División de Dolor Crónico y directora médica de la Clínica del Dolor del Centro Médico de la Universidad de Cincinnati, no participó en el estudio. Garg consideró que los resultados cuestionan parte de la información disponible:

“Este estudio representa una importante contribución al campo y cuestiona algunos de los datos existentes”.

Garg señaló un límite metodológico en la lectura de los resultados:

“Dado que la mayoría de los datos son transversales, muestran los patrones de edad dentro de las poblaciones, en lugar de los cambios que se producen en los individuos. Además, las estimaciones se refieren a la prevalencia puntual o periódica, y no a la cronicidad, lo que significa que este estudio aborda el dolor en general, y no solo el dolor crónico”, añadió Garg.

Eso significa que el análisis describe la presencia del dolor en las poblaciones estudiadas, pero no mide únicamente si el dolor se volvió crónico en cada persona.

Migraña, abdomen y dolor nociplástico

Garg señaló: “Las razones por las que las mujeres presentan una mayor prevalencia de dolor son complejas e incluyen elementos biológicos, hormonales y psicosociales. Las mayores diferencias se observan en el caso del dolor facial y abdominal, las cefaleas y los síntomas graves”.

También explicó: “Las diferencias son más pronunciadas en el caso de la migraña, el dolor temporomandibular y el dolor visceral, afecciones que coinciden con la edad reproductiva. Se cree que el desarrollo puberal y las hormonas sexuales causan la diferencia entre adolescentes varones y mujeres”.

Además, mencionó que algunas diferencias morfológicas, como el tamaño de la zona abdominal, se relacionan con la dismenorrea, la endometriosis y el dolor pélvico, afecciones que también difieren entre hombres y mujeres.

El dolor nociplástico es una forma de dolor sordo, profundo y persistente.

Garg describió la relación con la fibromialgia y el acceso a la atención médica: “El dolor en cuestión es nociplástico (una forma de dolor sordo, profundo y persistente), y el tipo de amplificación del dolor que se observa en la fibromialgia se presenta con mayor frecuencia en mujeres, lo cual es coherente con la gravedad y la extensión del dolor. El papel de los factores psicosociales y el acceso a la atención médica incluye la posibilidad de que influyan mayores tasas de depresión, ansiedad, exposición a traumas, la carga del cuidador y los retrasos en el diagnóstico y el tratamiento”, propuso Garg.

El resultado permite separar dos hechos: las mujeres reportaron más dolor en las 11 zonas y la espalda registró una diferencia de 40%. También deja dos límites claros: las causas siguen sin estar definidas y el análisis no mide únicamente el dolor crónico. Su utilidad potencial está en orientar la prevención y la atención entre mujeres y hombres, además de considerar la parte del cuerpo analizada, sin asumir que existe un mecanismo universal.

Fuente: 1

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