Bahía de Chesapeake logra su mejor nota ambiental en 40 años

Bahía de Chesapeake logra su mejor nota ambiental en 40 años

La bahía de Chesapeake logra su mejor nota ambiental en 40 años, pero la claridad del agua sigue en 25 %.

Por Humberto Toledo el 14 de octubre del 2026 a las 5:52 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La evaluación de UMCES dio a la bahía una C+ (56 %), la mejor calificación ambiental en 40 años.
  • El oxígeno disuelto obtuvo 85 % y una A; la claridad del agua quedó en 25 %, el indicador más bajo.
  • Ocho de las 15 regiones mostraron mejoras, pero el derrame de aguas residuales de enero de 2026 quedará fuera hasta el reporte de 2027.

La bahía de Chesapeake, en la costa este de Estados Unidos, obtuvo una C+ (56 %) en la evaluación que el University of Maryland Center for Environmental Science (UMCES) publicó el 13 de octubre de 2026. Es su mejor calificación ambiental en 40 años. La nota refleja avances en su recuperación, aunque todavía describe una salud moderada y se basa principalmente en condiciones de 2025, no en una medición completa de 2026.

El corte de los datos no coincide por completo con la fecha de publicación. Los registros de vegetación acuática corresponden a 2024, mientras que los de calidad del agua de la cuenca abarcan de 2022 a 2024. Por eso, el informe publicado en 2026 no representa una medición completa de ese año.

Una escena tranquila de un velero en aguas calmadas bajo un dramático cielo al atardecer.
Foto: Armen Maitesian / Pexels

Oxígeno fuerte, claridad del agua rezagada

El oxígeno disuelto encabezó la evaluación con 85 % y una calificación A. Su puntuación bajó respecto al reporte anterior, pero los demás indicadores mejoraron. Nitrógeno total y clorofila a concentraron los avances más grandes; esta última mide la presencia de algas.

La claridad del agua pasó de F a D, aunque su índice quedó en 25 %, el más bajo del conjunto. Tanto la claridad como la clorofila a mantienen tendencias de deterioro a largo plazo, de modo que la mejora anual convive con un problema que persiste desde hace décadas.

Alexandra Fries, responsable del programa, explicó que los científicos todavía desconocen por qué empeoran esos dos indicadores. Señaló los sedimentos, incluidos los procedentes de obras de construcción, como una posible causa de la pérdida de claridad.

La nota general oculta diferencias regionales

El informe identifica tendencias de mejora en ocho de las 15 regiones de la bahía. Lower Bay, en la zona meridional, alcanzó una B+, la mejor puntuación registrada para una región. Lower Western Shore obtuvo el resultado más bajo, una D-.

La evaluación de la cuenca, el territorio que vierte sus aguas hacia la bahía, también obtuvo una C+ e incorpora indicadores sociales y económicos. Las tendencias de calidad del agua empeoran en Lower Eastern Shore y Lower James, así que el avance del conjunto convive con regiones que siguen perdiendo calidad ambiental.

Un año seco ayudó a reducir los contaminantes

El año 2025 fue relativamente seco y redujo el arrastre de contaminantes desde tierra hacia el agua. Fries considera que la mejora sostenida a largo plazo también refleja las acciones de restauración, pese al crecimiento de la población y la presión del desarrollo urbano.

La recuperación de arrecifes de ostras es uno de los logros documentados. Desde 2014, los socios del programa restauraron y protegieron aproximadamente 2,400 acres de hábitat en 11 afluentes de Maryland y Virginia. El esfuerzo terminó en 2025, después de sembrar más de 7,500 millones de ostras.

Las ostras filtran el agua y sus arrecifes ofrecen hábitat para peces y cangrejos. UMCES prevé incorporar las ostras, junto con otros indicadores pesqueros, a futuras evaluaciones. La restauración aporta evidencia sobre la recuperación de hábitats, mientras la calificación actual mide el estado de otros indicadores del agua y de la vida acuática.

El derrame de 2026 quedará para el reporte de 2027

El corte temporal también deja fuera el derrame de aguas residuales ocurrido en el río Potomac en enero de 2026. UMCES señala que sus posibles efectos sobre la calidad del agua podrían aparecer en el reporte de 2027, que permitirá evaluar un episodio ocurrido después del año que produjo la nota récord.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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