✨︎ Resumen (TL;DR):
- El BIPM propone dejar de introducir segundos intercalares desde el 20 de mayo de 2027.
- El proyecto elevaría a 3,600 segundos, equivalentes a una hora, la diferencia máxima entre UTC y UT1.
- La medida busca evitar un segundo intercalar negativo, una corrección que nunca se ha aplicado y que podría causar fallas en sistemas de sincronización digital.
El Buró Internacional de Pesas y Medidas (BIPM) propone dejar de introducir segundos intercalares desde el 20 de mayo de 2027 para evitar que una rotación terrestre más rápida obligue a retirar un segundo de la hora oficial. La Conferencia General de Pesas y Medidas analizará el proyecto del 13 al 15 de octubre de 2026 y tiene la votación en agenda para el día 15, así que la fecha todavía no está aprobada.

Una fecha adelantada respecto al acuerdo de 2022
En 2022, la Conferencia General de Pesas y Medidas acordó ampliar a más tardar en 2035 el margen entre el tiempo atómico y el tiempo basado en la rotación de la Tierra. El proyecto de resolución C concreta una fecha anterior: dejar de introducir segundos intercalares a partir de mayo de 2027.
El calendario todavía depende de la votación del 15 de octubre de 2026. Hasta que esa decisión ocurra, 2027 es una propuesta y no un cambio confirmado en la hora oficial.
UTC y UT1 no miden lo mismo
UTC es una escala de tiempo que funciona como referencia internacional para la hora civil y se basa en relojes atómicos. UT1 es una escala calculada a partir de la rotación de la Tierra, que presenta irregularidades.
Los segundos intercalares mantienen la diferencia entre ambas escalas dentro de 0.9 segundos, explica el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST). Cuando se agrega uno, el reloj pasa de las 23:59:59 UTC a las 23:59:60 UTC y después a las 00:00:00 UTC del día siguiente.
El registro del NIST contabiliza 27 ajustes positivos desde 1972. El último ocurrió el 31 de diciembre de 2016.
Un segundo intercalar negativo es un ajuste que eliminaría una posición del reloj: la secuencia saltaría de las 23:59:58 UTC a las 00:00:00 UTC. El sistema contempla esa posibilidad, pero hasta ahora todas las correcciones han consistido en añadir tiempo.
La rotación plantea una corrección inédita
La aceleración reciente del planeta aumenta la posibilidad de una corrección negativa. Un informe de julio de 2026 del Comité Consultivo de Tiempo y Frecuencia (CCTF) describe un taller organizado en 2025 por el BIPM y el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia (IERS).
El modelo acordado en ese taller estimó alrededor de 30 % de probabilidad de un segundo intercalar negativo en los diez años siguientes y cerca de 50 % de probabilidad de uno positivo. La proyección contempla ajustes en ambas direcciones: la aceleración reciente, por sí sola, no fija una fecha para eliminar un segundo intercalar.
La preocupación tecnológica se concentra en los equipos que distribuyen y sincronizan la hora. Según el CCTF, una corrección negativa presenta un riesgo elevado de fallas porque esos sistemas enfrentarían una situación nueva. Además, los distintos métodos para suavizar los ajustes pueden producir diferencias de tiempo entre servicios.
Un margen de una hora se acumularía durante siglos
La propuesta elevaría la diferencia máxima permitida entre UTC y UT1 a 3,600 segundos, equivalentes a una hora. El desfase crecería gradualmente y ese margen permitiría mantener UTC sin correcciones durante varios siglos, según el BIPM.
El documento fija una tolerancia a largo plazo, pero no establece un calendario de saltos de una hora. El cambio propuesto se refiere al margen entre las dos escalas, no a adelantar de golpe los relojes civiles.
Qué está confirmado para diciembre de 2026
El Boletín C 72 del IERS, fechado el 6 de julio de 2026, confirma que no se introducirá ningún segundo intercalar al finalizar diciembre de 2026. El IERS emite estos boletines cada seis meses para anunciar una corrección o confirmar que la siguiente oportunidad transcurrirá sin ella.
Las aplicaciones que observan el cielo tendrían que incorporar la diferencia publicada entre UTC y UT1 y adaptar sus equipos y software, explica el NIST. Los relojes civiles podrían avanzar sin esos saltos, mientras los cálculos astronómicos seguirían tomando en cuenta la rotación del planeta.
Por ahora, la votación del 15 de octubre de 2026 definirá si la propuesta puede aplicarse desde el 20 de mayo de 2027. El Boletín C 72 ya confirma que diciembre de 2026 terminará sin un segundo intercalar, mientras el nuevo margen, de hasta 3,600 segundos, quedaría diseñado para acumularse durante varios siglos.